lunes, julio 24, 2006

Hablando de plantas ......

Aroma con origen casero
Por Liz Yanira Del Valle / Especial El Nuevo Día
Existen diversas formas de cultivo para desarrollar un huerto de plantas aromáticas, aunque no posea un patio.
Dice un proverbio japonés que si usted quiere ser feliz por un día, debe comprar una botella de vino. Si quiere ser feliz por una semana, mate un puerco. Si quiere ser feliz por un mes, cásese; pero si quiere ser feliz por el resto de su vida, siembre y cultive plantas aromáticas.
Este proverbio siempre es comentado por Luis Reinaldo Santiago, agrónomo de la Estación Experimental Agrícola de la Universidad de Puerto Rico, un férreo defensor de otro dicho: “Hay que sembrar para cosechar”.
Este horticultor y especialista en plantas aromáticas y medicinales define las mismas como “aquellas cuyas hojas, tallos, flores, raíces o semillas son utilizadas para propósitos culinarios, medicinales, cosméticos, ornamentales, decorativos, fragancia, incienso y repelente”.
“La constante aparición de nuevos restaurantes en nuestro país, la emisión de programas de cocina televisados y las secciones fijas que le ofrece la prensa escrita al tema gastronómico han contribuido al auge de estas plantas en nuestro entorno”, comentó el también administrador de la Estación Experimental de Río Piedras.
Por su experiencia, Santiago aseguró que la gente conoce bastante sobre las cualidades y usos de estas plantas, pero no sobre la facilidad de tenerlas en un huerto casero y los cuidados que requieren su cultivo.
“No debe existir ninguna excusa. Aún los urbanos pueden tener un huerto casero de plantas aromáticas. Estas plantitas crecen hasta en un zapato viejo, como muestro siempre en mis charlas. No hay que tener ni patio ni finca para tener este tipo de huerto que debe, si es posible, ir cerca de la cocina. Todo depende del uso preferido que se le dé a la planta porque ya ven que sirven hasta de repelentes”, añadió.
Opciones para sembrar en casa
Entre las alternativas más comunes están el empleo de las jardineras plásticas de tipo rectangular de 3 a 4 pies de largo que se consiguen en jardines o comercios de venta de productos agrícolas. Le siguen los tiestos comunes.
Si el espacio es limitado, la imaginación permite la creación del sistema de tiestos en cascadas. En este caso, se colocan los tiestos unos sobre otros, de mayor a menor, sembrando las plantitas en la circunferencia que reste a los lados.
Existe otro tipo de tiesto muy funcional porque tiene varios boquetes por donde se pueden sembrar distintos tipos de plantas aromáticas.
“Esto de tener diferentes plantas en un mismo envase es posible porque la gran mayoría llevarán las mismas indicaciones de cuido”, agregó el profesor universitario.
Siguiendo esta línea, Santiago, amplió las opciones con un tipo especial de bolsa plástica de 3 pies de largo por 8 pulgadas de ancho a la que se le hacen perforaciones en la parte inferior para el drenaje y de 5 a 6 huecos arriba para sembrar diferentes plantas.
De fabricación casera mencionó la caja de madera tipo maleta con unas agarraderas que permitan una fácil movilización del material, dividida en cuadrangulares de una misma medida.
“Hice una de 16 boquetes con divisiones de 3 x 3, cada cuadrito lleva 4 agujeritos en el fondo de la madera para el drenaje, pero la persona puede dividir la caja como guste”, explicó el horticultor.
Hay otro tipo de caja de madera parecida a la jardinera plástica, pero ésta va en forma escalonada en una pared, tipo cascada. Esta es ideal para los que tengan espacio cerca de las terrazas o las cocinas.
Aquellos que tienen algo de patio pueden optar por hacer cajas de cemento. Se construye un cuadrangular de cemento donde la tierra hace las veces de base y relleno. Aquí no hay que agujerar nada porque la naturaleza se encarga del drenaje.
También se pueden fabricar cajas largas de madera similares a la jardineras plásticas.
En condiciones de invernadero aplican los bancos levantados del suelo hechos con madera o tubos galvanizados con material de verjas. Estos bancos pueden ser de 4 pies por 20 pies de largo con 6 a 8 pulgadas de profundidad. Esto permite que el cultivador atienda su huerto sin tener que doblarse.
Otro sistema más moderno es el de los modelos pequeños para las siembras hidropónicas caseras.
“Estos sistemas sólo usan agua y nada de sustrato. En este sistema deben protegerlas de la lluvia porque si reciben mucha entonces se inundarán”, dijo.
Santiago mencionó que para cultivar estas plantas pueden utilizarse varios tipos de sustrato que van desde las mezclas comerciales preparadas, cáscara de coco molida, gallinaza (excremento de gallina), cachaza (descomposición del gabazo de la caña de azúcar), cáscara de arroz, composta, tierra o hasta una combinación de todos o algunos de los mencionados.
Plantas fáciles de cuidar
Según el agrónomo, el cuidado de estas plantas aromáticas es uno básico y uniforme que permite sembrar diversos tipos de plantas en un mismo recipiente.
“Deben ser abonadas semanalmente. Prefiero los abonos solubles como lo son el 30-10-10; 20-20-20 y 20-10-20, aunque pueden optar por los abonos granulados”, indicó.
Otra regla fundamental es el drenaje. El mismo debe ser eficiente, porque si no, se pudrirán las plantas con facilidad.
El especialista recordó que cada quien tendrá un microclima diferente. Por tal razón, el indicativo más seguro para saber si necesitan ser regadas es simple: toque el sustrato para ver cuán seco o húmedo se encuentra.
Sea cuidadoso cuando las riegue. No moje su follaje, riegue directo al sustrato. Si moja mucho las hojas, entonces se pudrirán. Por esa misma razón deben vigilarlas para que no se expongan en demasía a la lluvia.
A nivel comercial, estas plantas de usos versátiles se consiguen en tiestos de 4 pulgadas. Éste es el tamaño ideal para llevar a casa y comenzar su huerto. Este tipo de producto agrícola se consigue en los supermercados, plazas del mercado, botánicas, algunos jardines y viveros especializados.

Así son:
Principalmente provienen de países de climas templados.
Sabor y aroma específico usado o preparado por la planta entera.
Tallo suculento.
De cultivo casero.
Por lo general se utilizan verdes.
En climas tropicales, las plantas aromáticas van a tener mejor aroma y sabor. Además, su contenido de aceite será mayor que los cultivos de climas templados.



Más comunes

Eneldo (Dill)
Albahaca (Basil)
Romero (Rosemary)
Orégano (Oregano)
Menta (Mint)
Tomillo (Thyme)
Mejorana (Marjoram)
Estragón Tarragon)
Salvia (Sage)
Limoncillo (Lemon grass)
Perifollo (Chervil)
Perejil Parsley)
Anis (Anise)
Melisa (Lemon balm)
Hinojo (Fennel)
Laurel (Laurel)
8 Cebollin (Chives)
Fuente: Luis R. Santiago, M.S. Agronómo y Horticultor

Escencias Botanicas
Por Liz Yanira Del Valle / Especial para El Nuevo Día
La citronela es una de las sustancias naturales que se consiguen en el mercado para combatir sabandijas.
Se cultiva en tierras lejanas y su uso como repelente botánico es harto conocido. La citronela, ingrediente de la naturaleza que constituye la base de muchos repelentes botánicos, se extrae de especies de gramíneas “Cymbopogon nardus”, “C. citratus” y “Andropogon nardus” cultivadas en Birmania, India, Indonesia, Java y Sir Lanka.
Al igual que los insecticidas botánicos, este tipo de repelente, contra insectos tan comunes y molestosos como los mosquitos, garrapatas y pulgas, van adquiriendo popularidad porque su nivel de toxicidad para los humanos es bien baja.
Pero la citronela no es el único elemento natural que repele a estos insectos. Según, el especialista en entomología del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), Hipólito O'Farrill Nieves, existen otras plantas populares en el medio ambiente que forman parte de los ingredientes esenciales que constituyen repelentes botánicos.
Entre éstas se encuentran: el ajo, el árbol de té, el cedro, el eucalipto, el eucalipto limonado, hierba limón, lavanda, menta, nébeda o hierba de gatos, menta poleo, romero, soya, hemp, pino y hammamelis.
Los repelentes botánicos pueden venir en forma de lociones, rociadores, gelatinas o cremas.
O'Farrill Nieves mencionó, con fines educativos, las marcas de estos repelentes botánicos: Antimos Mosquito Repellent, Avon Skin-So-Soft, Bug Guard, Bite Blocker, Bite Stop, Bug Stopper Spray, But Stopper Stick, Herbal Armor, Lemongrass Oil, Repel Lemon Eucalytus Insect Repellent, entre otros disponibles en el mercado local.
La protección del repelente botánico también incluye a sus mascotas.
Recuerde que éstas pueden ser protegidas con collares de repelentes que contienen citronela.
Por su parte, el entomólogo comentó que las formas en que vienen los repelentes sintéticos no es diferente a la de los botánicos. Lo que los diferencia es su nivel de toxicidad en el humano y en el ambiente. Al igual que el tiempo de efecto en el individuo.
Sobre los repelentes químicos o sintéticos, el investigador indicó que su ingrediente más popular es “deet” (N, N-diethy-m-toluamide).
“Esta sustancia fue descubierta por el Departamento Federal de Agricultura en el 1946, y el Ejército de Estados Unidos le otorgó la patente.
“Off” es el nombre comercial más conocido con dicho ingrediente que causó varios debates en la década pasada”, explicó el doctor.
En el 1998, la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) concluyó que el “deet” no era perjudicial para la salud siempre y cuando los repelentes que tienen el ingrediente se apliquen apropiadamente.
Su uso prolongado, excesivo o inapropiado puede causar daños a la salud.
En el caso del “deet” el mejor consejo es “evitar el uso en adultos y niños mayores de 12 años en productos que contengan una concentración mayor de 30% de dicho compuesto químico”, enfatizó el entomológo.
O'Farrill Nieves añadió que otro de los repelentes sintéticos de mayor uso en la industria es el IR3535 (“Ethy butylacetylaminopropionate”).
Según EPA, el IR3535 no es peligroso por lo que ha sido clasificado como bioplaguicida. Los repelentes comerciales de la compañía Avon son fabricados con el mencionado ingrediente.
El investigador comentó que la Academia Americana de Pediatría recomienda no aplicar productos que contengan “deet” a infantes menores de dos meses de nacidos.
Al menos en Canadá, desde el 2004 no se puede utilizar ningún repelente con más de 30% de “deet”.
Existe un tercer ingrediente químico no tan favorable, ya que EPA lo clasificó como carcinógeno. Se trata del permethrin. Los productos que le contienen sólo pueden usarse sobre ropa, equipaje, casetas de acampar u otras superficies.
Para O'Farrill Nieves lo ideal es el empleo de repelentes botánicos. La EPA los clasifica como bioplaguicidas por lo que no necesitan pasar por el proceso de registro en dicha agencia federal.

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